Desde 1743
Casi tres siglos de fe, tradición y comunidad en el corazón de Itagüí
El territorio que hoy conocemos como Itagüí pertenecía originalmente a la parroquia de la Iglesia de Santa Gertrudis, ubicada en Envigado. Para los habitantes de esta zona, participar en la vida sacramental significaba emprender un viaje difícil: cruzar el río Medellín, una tarea especialmente peligrosa durante la temporada de lluvias, cuando las aguas crecían y los escasos caminos se convertían en lodazales intransitables.
Ante esta necesidad pastoral urgente, Itagüí obtuvo finalmente la licencia para construir su propia iglesia a finales de 1743. La devoción a Nuestra Señora del Rosario echó raíces en una capilla que ya existía en la viceparroquia del Tablazo, alimentada por la profunda fe de don Bruno Saldarriaga, cuyo cariño por la Virgen del Rosario dejaría una huella imborrable en la identidad espiritual del municipio.
En 1825, se dio inicio al libro de bautizos, marcando el comienzo formal de la labor eclesiástica en el territorio. Para 1829, el templo ya aparecía con el título de "Santa Iglesia", y en 1832 se le reconoció oficialmente como parroquia.
El momento definitivo llegó el 25 de febrero de 1832, cuando Fray Mariano Garnica y Orjuela, obispo de Santa Fe de Antioquia, emitió el decreto que elevó oficialmente a Itagüí a la categoría de parroquia bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Los doctores Francisco de Saldarriaga y Francisco Reaza, sobrinos herederos de Bruno Saldarriaga, donaron generosamente media cuadra de terreno para la edificación del nuevo templo en su ubicación actual, junto al parque principal.
El presbítero Felipe de Restrepo fue nombrado primer párroco de la nueva parroquia, ejerciendo su ministerio con dedicación hasta su fallecimiento en 1851. Bajo su liderazgo, la comunidad parroquial comenzó a consolidarse como el corazón espiritual de Itagüí.
El edificio actual es un testimonio del estilo ecléctico que caracteriza la arquitectura religiosa antioqueña. Su planta tiene forma de crux conmissa, o cruz de San Antonio (T mayúscula), y consta de tres naves longitudinales — la principal y dos laterales — atravesadas por el transepto o nave transversal que forma los brazos de la cruz.
Entre sus elementos más destacados se encuentran dos grandes tragaluces de vitral ubicados en las naves laterales izquierda y derecha del altar principal. Estos vitrales son únicos en toda la región del Valle de Aburrá, y bañan el interior del templo con una luz que transforma el espacio en un lugar de recogimiento y belleza.
El interior presenta una elegante paleta de blancos y cremas con acentos en dorado y burdeos. Los bancos de madera, las columnas con capiteles dorados, los pisos de baldosa hidráulica con motivos geométricos y los múltiples vitrales que narran escenas bíblicas completan un conjunto que cautiva tanto a feligreses como a visitantes.
El altar mayor, presidido por la imagen de la Virgen del Rosario flanqueada por San Pedro y San Pablo, está enmarcado por un arco de medio punto decorado con motivos dorados. Un relieve de la Última Cena adorna el frontal del altar, y el espacio se complementa con arreglos florales que cambian según el tiempo litúrgico.
Hitos
Itagüí obtiene licencia para construir su propia iglesia, separándose de la parroquia de Santa Gertrudis en Envigado.
Se inicia el libro de bautizos, marcando el comienzo de la labor eclesiástica formal en el territorio.
El templo recibe el título de "Santa Iglesia".
Fray Mariano Garnica y Orjuela eleva oficialmente a Itagüí a parroquia. El Pbro. Felipe de Restrepo es nombrado primer párroco.
Primer registro detallado del edificio: 50 varas de longitud, 18 de latitud, con bautisterio de ladrillo y altares de madera.
Múltiples transformaciones arquitectónicas que dieron al templo su aspecto ecléctico actual, incluyendo la instalación de los vitrales.
La parroquia celebra 193 años de fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario.
Patrimonio Cultural
La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario es reconocida como Bien de Interés Cultural del municipio de Itagüí, un testimonio vivo de la historia y la identidad de nuestra comunidad.